Pruebas y novedades

Renault Plein Sud, sesenta años después, camino de la playa

«La mer, a des reflets d’argent…» cantaba Trenet….

Aquél mayo de 1968, era un mes muy «animado»en París. Las barricadas, los adoquines, algo tan francés como los macarons, volaban lanzados por los estudiantes que gritaban para que la imaginación «subiera al poder» y se «prohibiera prohibir», la principios que sus herederos, por cierto, practican poco.

Pues bien en este mes de mayo salieron a la luz dos modelos de automóvil muy alejados de aquellas tensiones, muy de «joie de vivre»: hablamos del Citroën Mehari y del Renault Plein Air.

El 15 de mayo, Renault desvela el 4 Plein Air, que no era otra cosa que una variante playera del 4 L realizada por Sinpar. Sinpar es una antigua empresa gala que, tras fabricar automóviles entre 1907 y 1914, renace en 1946, para producir cabrestantes, cajas de transferencia y transmisiones 4×4, primero para camiones y luego para turismos, con Renault como socio. Renault absorbería esta empresa en 1975 a través de Saviem y desaparecería en 1980.

El Plein Air se basa en el R4, del que conserva la parte delantera hasta el parabrisas, desaparecen techo (sustituido por una capota de lona) y puertas, y el portón trasero está dividido en dos. Para recuperar la rigidez perdida por la ausencia de techo, los paneles laterales son reforzados. El motor era el de 845 cc, de 27 CV, acoplado a la caja de cambios sincronizada de cuatro velocidades que montaba el 4 L Parisienne; así como los embellecedores y parachoques cromados de este.

Además de Francia, el 4 Plein Air se pone a la venta en mercados tan diferentes como Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Estados Unidos y Canadá: una veintena de unidades del Plein Air se utilizaron como vehículo de servicio en la Feria Mundial de Montreal de 1968. Pero el coche, al contrario que su rival el Citroën Méhari, no se vende bien (costaba un 15% más …) y, tras menos de seiscientas unidades, se decide el cese de producción y su sustitución por el Rodéo, que llega en abril de 1970.

Verano de 2026…

Ahora, en este verano de 2026, Renault nos presenta la variante del 4e, ya saben , el cien por cien eléctrico,

Denominado Plein Sud,  en referencia a la versión Plein Air del Renault 4 original, esta nueva versión del eléctrico «Cuatro latas», se distingue, ante todo, por la ausencia de barras de techo y antena. No se preocupe, la antena sigue ahí, pero se ha reubicado en la luneta trasera. Como resultado, aunque conserva sus 4,143 m de largo y 1,796 m de ancho, ahora tiene «solo» 1,552 m de alto, una diferencia de 2 cm. La segunda diferencia con respecto a otros modelos Renault 4 E-Tech es su enorme techo de lona de accionamiento eléctrico, ¡que mide 92 centímetros de largo y 80 centímetros de ancho!

Suficiente para transformarlo en un descapotable, o casi. Se acciona mediante un botón en la llave, dentro del coche o por comando de voz, y se abre y cierra en unos diez segundos, incluso circulando a velocidades de hasta 90 km/h. También puede colocarse en una posición intermedia. Por lo demás, nada cambia: con destino al sur o no, el Renault 4 E-Tech nos lleva camino de unas vacaciones al borde del mar de ese mar «con reflejos de plata» que cantaba Trenet…


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