Los coches eléctricos no producen emisiones y, por tanto, no necesitan un escape. Pero en Stellantis, el gigante que engloba, entre otras, las marcas Citroën, Peugeot, Fiat, Alfa Romeo, Lancia, Jeep y Dodge, han presentado una patente para un sistema de escape especial ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO). Se trata de evacuar los gases peligrosos liberados en caso de incendio de la batería.
Las posibilidades de que la batería de un coche eléctrico se incendie son muy bajas, pero si esto sucede, se complica apagar el fuego. Y las elevadas temperaturas terminan por desprender gases peligrosos. Este falso sistema de escape tiene como objetivo descomponer estos gases (la patente habla de diferentes zonas de tratamiento) eliminándolos al tiempo. Se trata pues de una medida de seguridad adicional que se añade a los sistemas de control con los que está equipado hoy en día todo vehículo eléctrico.
Stellantis ha desarrollado el sistema para la nueva plataforma STLA Large, destinada a los modelos más grandes del grupo. Esta arquitectura admite un voltaje a bordo de hasta 800 voltios y baterías con una capacidad de hasta 118 kW. Si bien esta plataforma STLA Large está destinada a coches eléctricos, también podrá equiparse con motores térmicos (nunca se puede ser demasiado cauteloso en términos comerciales). Por lo tanto, se prevé espacio para un módulo de escape.
La firma aeronáutica Boeing incorporó un sistema parecido en sus grandes aviones de pasajeros cuando comenzó a utilizar baterías de iones de litio para almacenar electricidad. Estas baterías están colocadas en un recinto sólido, ventilado por un tubo de escape capaz de expulsar rápidamente gases tóxicos para reducir cualquier riesgo de incendio.