Pruebas y novedades

Y Brigitte Bardot también amaba los automóviles

“Et Dieu… créa la femme” … y  a Brigitte Bardot.

Hoy «BB», «la Bardot», se ha ido, y con ella toda una época, y toda una revolución pues su estilo en los años sesenta, tanto a la hora de vestir, de vivir, que hacía temblar el “establishment”, es el que hoy podemos ver en muchas chicas con las que nos cruzamos por la calle.

Es conocida la pasión de BB por los animales, pero no tanto por los automóviles, un símbolo de libertad, de independencia. Brigitte Bardot, conduciendo por Saint-Tropez, en el verano de 1956, con el pelo al viento, es una revolución silenciosa: la mujer moderna que se apropia del automóvil no como pasajera, sino como dueña de su propio destino. Es la imagen una libertad conquistada con esfuerzo.

El Renault Floride

Estamos en los años sesenta. En aquel entonces, el director François Châtel había convencido a la actriz para que rodara un programa especial de Navidad que se llamaría “Bonne Année Brigitte”. Esta puso como condición que Châtel la llevara todos los días hasta el estudio en su coche, mientras comentaban el rodaje. El realizador advirtió a la actriz que tenía un “ une voiture de poule” (“Un coche de gallina”). BB, sorprendida, le pregunta

– ¿Eso qué es?

─Es un Renault Floride blanco─ le contesta Châtel

 ─»¡Ay, gracias! No sabía que tenía “un coche de gallina”. le responderá la actriz riendo pues ella también era propietaria de un coche idéntico.

Y es que, en la década de 1960, Renault eligió a Brigitte Bardot como embajadora de su nuevo modelo, el Renault Floride.

Pero su garaje guardó muchos más coches a lo largo de los años. En enero de 1966, adquirió un  Rolls-Royce Silver Cloud I, de batalla larga. Repintado de blanco, este majestuoso automóvil incluso la acompañó a España para el rodaje de «Shalako» con Sean Connery en 1968. BB lo conservó hasta 1970, antes de vendérselo a Jean Bouquin, su amigo y modisto de Saint-Tropez.

En 1970, BB adquirió un segundo Rolls-Royce, y se lo compró a Charles Aznavour. Se trataba : un Silver Cloud II Drophead Coupé descapotable de 1962, carrozado por  H.J. Mulliner y uno de los únicos 75 ejemplares con volante a la izquierda.

Y otro símbolo británico entre sus manos, el Morgan. Se dice que tuvo dos.

En Saint-Tropez, Brigitte Bardot también era inseparable de su  Mini Moke de 1967, que la acompañaba a la playa o en paseos con sus perros.

Hasta hace dos años se la veía conducir una  Renault 4F blanca  en sus desplazamientos diarios por las carreteras de Saint-Tropez entre su residencia principal, La Madrague, y su villa, La Garrigue, donde guardaba a sus animales. La acompañaba “ET” su querido perro.  Pero el  20 de abril de 2024, ET falleció, dejándola «devastada por el dolor». En un mensaje manuscrito publicado en su cuenta X, escribió estas desgarradoras palabras: » Mi maravilloso y querido pequeño ET falleció el 20 de abril, dejándome devastada por el dolor. ¡Era mi sombra y mi luz! Tengo el corazón helado».

La desaparición de su amado ET hizo que la actriz dejara prácticamente de conducir. En una entrevista exclusiva con BFMTV el 27 de marzo de 2025, confesó: “No he conducido mucho desde la muerte de mi perro, ET, el 20 de abril del año pasado. Como siempre conducía con él a mi lado, dejé de conducir porque estaba sola en el coche. Así que ya no conduzco”.

Hoy Brigitte Bardot, y “ET” pasearán otra vez juntos en su Renault 4F…

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