Dos ruedas

El espíritu de Dirk Oehlerking

A algunos les puede recordar a las moto de gran premio de los años cincuenta, con sus carenados integrales. pero a otros les puede trasladar a la época del art-decó. Y en cualquier caso lo importante es que trasmite emociones intemporales. Hablamos de la «Spirit of Passion» de Kingston Custom.

Después de Roland Sands, Dirk Oehlerking presta a la BMW R 18 su inimitable firma con la segunda joya de la serie «SoulFuel», una colaboración entre BMW Motorrad y personalizadores selectos. Anteriormente, también causó sensación una conversión del R 18 creada por Bernhard Naumann, también conocido como «Blechmann».

Quien es Oehlerking

El piloto de motos, diseñador y artesano Dirk Oehlerking nació en 1963 en Hannover, y se puede decir que por sus venas corre una mezcla de gasolina y aceite. Para su primera carrera de motocross, condujo desde casa y regresó con el primer trofeo: montaba una Yamaha prestada.

En 1985 se proclamó campeón de Alemania y participó en el Mundial de España. Ganó más de 230 trofeos y premios en los años siguientes.

Pero no solo destaca como piloto, sino que su experiencia profesional en la industria metalúrgica y en el sector de la motocicleta lo han convertido en un profesional y especialista en todas las competencias y habilidades asociadas. Entre otras cosas, formó parte del equipo en el Styling Garage en Hamburgo, donde nacían automóviles muy especiales. Sin embargo, su especial talento técnico, pasión y creatividad siempre se han aplicado a motocicletas extraordinarias e individuales.

Así Dirk demuestra una vez más en su «Spirit of Passion» que no sólo entiende su oficio, sino que lo ha adoptado en su trabajo desde hace más de 35 años. Para él, el proceso de diseño comienza mucho antes de que se apliquen los primeros tornillos o se hagan los bocetos: «He pensado mucho de antemano. Mis motos siempre transmiten alma, encanto y carácter. Son ejemplares excepcionales, por lo que requieren mucho cuidado y atención. Tengo un flujo constante de imágenes que pasan mi mente cuando se trata de decidir en qué estilo me quiero centrar. Una vez he tomado esa decisión, empiezo con un boceto a lápiz y Tipp-Ex. Luego sigo hasta que sé en el fondo de mi corazón: ¡es esto exactamente!»

Oehlerking ya tiene su propia tradición de personalizar máquinas BMW. Alrededor de 17 creaciones propias de la marca son suyas, incluyendo el «Black Phantom» y su moto hermana, el «White Phantom». Los dos modelos definieron estándares completamente nuevos en la industria en ese momento. Sin embargo, el rediseño de la R 18 fue un nuevo reto para Oehlerking. «Este proyecto es probablemente el más impresionante de toda mi carrera. Significa mucho para mí, si no todo en este momento. La confianza que BMW Motorrad ha depositado en mí una vez más es enormemente importante para mí. Estoy muy agradecido por ello».

Kingston Custom de Oehlerking es conocido por sus personalizaciones extremas. Cualquiera que espere una reconstrucción completa de la R 18, sin embargo, se llevará una sorpresa. «La BMW R 18 es tan perfecta que dejé la tecnología como está. El chasis es cien por cien original y tan sofisticado que no debería cambiarse nada», dice Oehlerking. Pero la moto se ha transformado en una inconfundible “Kingston Custom”.

La «Spirit of Passion” al detalle.

El mayor atractivo, y también el mayor desafío, es el carenado Kingston, al igual que el manillar y el guardabarros. El escape de la BMW R 18 ha sido modificado por Oehlerking al estilo Kingston Roadster, mientras que el sillín está sacado de la gama de accesorios. Los intermitentes han sido reemplazados por indicadores Kellermann y el faro delantero de LED está ahora integrado en el carenado.

Se han adoptado la pintura y las líneas originales para el carenado y el alerón, con la adición de algunos detalles al estilo Kingston. La suspensión de las ruedas y el depósito de combustible son originales.

BMW R 18: el punto de partida

Gracias a su arquitectura extremadamente fácil de convertir, la BMW R 18 está predestinada a la personalización. La R 18 tiene una marcada referencia histórica, que se hace eco técnica y visualmente de modelos famosos como la BMW R 5 y se centra en lo esencial de las motos: tecnología purista y sin adornos y, por supuesto, el «big boxer».

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